No deberías hacer concesiones cuando se trata de la seguridad de tu hijo, y por eso solo vendemos los mejores chalecos salvavidas infantiles de las marcas más fiables. Dicho esto, elegir un salvavidas para niños sigue siendo una decisión complicada, así que queremos darte la mejor información posible.
Esta guía incluye:
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Lo primero es conocer la diferencia entre los dispositivos de flotación disponibles.
La flotabilidad se mide en newtons (N) y verás la de cualquier dispositivo de flotación personal indicada en la descripción del producto. En los chalecos infantiles, un mínimo de 100N es el estándar cuando el agua está tranquila y resguardada.
Estas indicaciones cambian según el peso de tu hijo y el tipo de agua en el que vayáis a estar. Comprueba siempre las especificaciones del chaleco para asegurarte de que es adecuado para la edad, la altura y el peso de tu hijo y de que aporta suficiente flotabilidad en el agua.
Si vas a salir más adentro – por ejemplo, cruzando el canal – se recomienda un chaleco de 150N, porque las condiciones son menos tranquilas. Eso sí, cuanta más flotabilidad, más espuma lleva el chaleco, y eso abulta bastante, así que ese nivel no es el adecuado para chapotear en la orilla.
Asegurarte de que el chaleco de tu hijo le queda bien es probablemente el factor más importante al elegirlo. Un problema habitual son los chalecos demasiado grandes. Si el chaleco es muy grande, puede que no sujete bien la cabeza y el cuello, que se salga y que no mantenga la boca y la nariz fuera del agua.
Una buena forma de comprobar la talla es ponérselo, ajustar las cinchas y luego intentar levantar el chaleco tirando desde arriba. Si el ajuste es correcto, no deberías poder separarlo más de 2,5 cm de los hombros del niño.
Si lo levantas más, el chaleco es demasiado grande y no funcionará justo cuando más lo necesites.
Hay varios tipos de chalecos salvavidas, entre ellos los de inflado manual y los de inflado automático. Sin embargo, los chalecos hinchables no están pensados para niños pequeños: por lo general, las tallas empiezan en unos 20 kg de peso o alrededor de los 7 años.
Los chalecos automáticos abultan menos, pero dependen del inflado manual como respaldo si falla el automático. Los chalecos de espuma no dependen en absoluto del usuario, lo que los convierte en la opción más sencilla y segura para tus hijos.
Sin más preámbulo, estos son nuestros mejores chalecos salvavidas para niños…
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Jobe Kids Comfort Boating PFD Vest

El chaleco Comfort Boating de Jobe ofrece la máxima protección en el agua. Recubierto de nailon ligero para que aguante temporada tras temporada, destaca por su visibilidad gracias a los paneles reflectantes. Incluso lleva silbato por si hay una emergencia.
Características:

Gul ha diseñado este chaleco infantil con un cuello amplio que sujeta la cabeza si el niño queda sumergido y protege del sol. Los ribetes reflectantes y el naranja intenso garantizan visibilidad a distancia.

Crewsaver marca el camino en diseño de chalecos salvavidas, y ese conocimiento se nota también en su gama infantil. El Euro 100N es un chaleco de espuma pensado para uso costero en vela, kayak, natación y otros deportes acuáticos de superficie.
Está disponible en tallas de bebé y niño, además de niño grande y junior, y lleva personajes de dibujos de ‘Oliver’s Adventure’ que ayudan a enseñar a los niños lo importante que es llevar chaleco – un detalle bonito que hace que ponérselo resulte mucho más divertido.

La otra opción de Crewsaver es el Spiral 100N. Está fabricado con el mismo nivel de calidad que el Euro, pero sin el diseño de dibujos.
Características:
La próxima vez que busques chaleco salvavidas para niños ya sabes qué mirar: la talla correcta, la flotabilidad correcta y las características técnicas correctas para que tu hijo esté seguro.
Al final, un chaleco solo sirve si se lleva puesto. Asegúrate de que tu hijo se lo pone bien y ayúdale a acostumbrarse con juegos en agua poco profunda, para que aprenda a nadar con él y compruebe que no le impide pasárselo bien.